EN QUÉ CONSISTE LA TERAPIA

 

Es una terapia muy distinta a la convencional (cognitiva conductual es la más común que puedes encontrar y la que se enseña en nuestras universidades) ya que es esencialmente no directiva . Esto significa que el centro de evaluación, valoración, toma de decisiones, está siempre centrado en la persona. El terapeuta no es un experto que sabe más que la persona que acude a su consulta, ni sabe lo que le ocurre ni lo que tiene que hacer para mejorar. La persona es la que, al encontrarse inmersa en una relación personal libre de juicios, amenazas, evaluaciones, (posiblemente la primera vez en su vida) puede ampliar su conciencia y descubrir por ella misma dónde están sus conflictos y la forma de manejarlos. Se trata de una toma de contacto progresiva con el verdadero yo o ser esencial. El clima de seguridad proporciona el debilitamiento de las resistencias psicológicas. El terapeuta sólo es experto en crear las condiciones psicológicas para que esto pueda ocurrir.

 

EN QUÉ NO CONSISTE

 

No es una terapia para una persona que necesite orientación y consejo, ni para una persona que necesite que desde fuera alguien le proporcione pautas de conducta. No es una terapia que cree dependencia del terapeuta sino todo lo contrario.

 

 

EL CONCEPTO DE NO DIRECTIVIDAD

 

Esta actitud es fundamental en esta terapia, y para mí es una actitud vital radical y revolucionaria, pues nuestra sociedad está cimentada en la directividad, está en nuestro ADN, y lo podemos ver en el trato que damos a los niños (he ahí el origen de todo), en nuestras relaciones personales, en nuestras organizaciones de cualquier tipo. Les decimos a los demás lo que tienen que hacer y pedimos que nos digan lo que tenemos que hacer, debido a nuestra desconexión de nuestro verdadero yo. Pero volviendo al campo de la Psicoterapia, dejo a Carl Rogers que explique mejor en qué consiste:

 

la relación es más eficaz cuanto más completamente el consejero se concentra en el intento de comprender al cliente tal como se ve a sí mismo.(….)…si podemos proporcionar al cliente la comprensión de la manera como se ve a sí mismo en este momento, él mismo puede hacer el resto. El terapeuta debe dejar de lado su preocupación por el diagnóstico y su agudeza diagnóstica, debe descartar su tendencia a hacer evaluaciones profesionales, debe abandonar sus intentos de formular un pronóstico exacto, debe renunciar a la tentación de guiar sutilmente al individuo, y debe concentrarse solamente en un propósito: el de proporcionar una profunda comprensión y aceptación de las actitudes asumidas conscientemente por el cliente en ese momento, a medida que explora paso a paso las peligrosas áreas de la conciencia que ha estado rechazando.” Rogers, Psicoterapia centrada en el cliente. Barcelona: Paidós, 1981

 

 

QUÉ ES ESO DEL VERDADERO YO

 

Ser interior, verdadero yo, self, ser esencial….Todas las terapias humanistas comparten la idea de que los problemas psicológicos y/o de adaptación, sufrimiento, se deben a que no actuamos desde nuestro verdadero ser sino que éste no puede manifestarse porque A tuvimos que crear un falso yo o self para sobrevivir y adaptarse a la familia y sociedad. A grandes rasgos, nos adaptamos  y creamos este falso yo, esencialmente para sentirnos amados y aceptados primero en el ámbito familiar y después en el social.

Para Rogers este ser esencial es nuestra conciencia orgánica, lo más primario, nuestras sensaciones orgánicas que nos dicen en cada momento lo que sentimos y hacia dónde queremos dirigirnos, lo que nos hace bien y lo que nos hace mal. Los bebés poseen esta conciencia de forma natural. Lejos de ser una fuente de irracionalidad y egoísmo, Rogers descubrió durante su experiencia en la terapia con muchas personas, que la esencia del ser humano es profundamente constructiva y socializadora. La destructividad proviene de la represión emocional entre otros factores.

 

OTRAS: investigación

 

 

DESCRIPCIÓN

 

Cómo es esa determinada relación de ayuda que produce el cambio y el crecimiento: Rogers plantea tres actitudes o capacidades que debe mostrar el terapeuta:

 

  • Autenticidad y congruencia

Significa que el terapeuta debe mostrarse tal como es, sin mostrar una fachada o máscara externa. Debe ser una persona unificada, sobre todo durante la relación terapéutica, manteniendo una coherencia o unidad entre pensamiento-emoción-conducta, es decir, ser consciente y aceptar la mayor parte de su mundo interno, y ser capaz de expresarlo si es necesario o pertinente. Esto es fundamental para crear el clima de confianza entre terapeuta y cliente/persona, es el cimiento de la relación terapéutica. El cliente/persona percibe al terapeuta como a una persona real, que se muestra tal como es, y sólo así se sentirá seguro como para abrirse al otro.

 

  • Aceptación positiva incondicional

El terapeuta acepta y valora al cliente/persona tal como es en cada momento, acepta sus emociones y sentimientos sean del tipo que sean. Esta valoración hacia otro ser humano por el hecho de serlo debe estar basada en una creencia básica del terapeuta acerca de la dignidad intrínseca de la persona. El terapeuta tiene que creer realmente esto, tiene que formar parte de su filosofía de vida, en caso contrario existiría una incongruencia que el cliente/persona advertiría. Esta actitud del terapeuta se relaciona con la hipótesis básica que Rogers dice que el terapeuta debe asumir: la confianza en la capacidad del individuo para el manejo autodirigido de su vida, y la naturaleza esencialmente constructiva y socializadora de todo ser humano cuando se libera de sus mecanismos de defensa y bloqueos. Esta hipótesis es la que otorga libertad al cliente/persona para orientar su vida en la forma que decida. Sin embargo Rogers plantea que esta hipótesis no debe asumirse de forma ciega sino que es al guiarse por ella en cada relación terapéutica como se pone a prueba y el terapeuta puede valorar por sí mismo su realidad.

Dentro de esta aceptación positiva incondicional hay que remarcar que la relación debe ser vivida por la persona como libre de amenazas, esto significa que además de sentirse aceptado en su totalidad, la persona tiene que sentirse libre de evaluaciones, valoraciones, interpretaciones, consejos, juicios…de ningún tipo, ni positivos ni negativos. Esto es así porque cualquier valoración provoca dependencia del terapeuta, ya que la persona de forma más o menos consciente se preguntará si las decisiones que toma serán consideradas correctas o no por el terapeuta. Se trata de devolver y asignar, una y otra vez, la toma de decisión y evaluación, en la propia persona. Este es el concepto de no directividad, característico y central en  este enfoque. Según Rogers sólo en una relación no directiva la persona puede sentirse libre de explorar todo su mundo psíquico. Esta es una condición necesaria para la terapia, ya que se trata de que el foco de evaluación se halle en todo momento en la propia persona. La relación terapéutica se vive, de esta forma, en un ambiente  de seguridad y libertad psicológicas.

 

  • Comprensión empática

Esta actitud/aptitud del terapeuta significa que éste comprende su conducta y su mundo psíquico desde el marco de referencia de la persona, por tanto puede explorarlo junto con ella y reflejar o señalar tanto lo que para la persona ya es consciente como aquello que puede llegar a serlo (aunque sin hacer interpretaciones).

Esta comprensión empática implica una comprensión con la persona, no sobre ella. Implica entender desde dentro de ella, pero sin perder el terapeuta su propia individualidad. Se produce una identificación empática, pero no una identificación emocional. En palabras de Rogers: “Para poder serle útil me pondré a mí mismo a un lado y entraré en su mundo perceptual de la manera más completa de que soy capaz. Me convertiré, en cierto sentido, en otro yo para usted,….una oportunidad segura para que se perciba más claramente, para que se experimente más verdadera y profundamente, para que elija más significativamente”.