La Enseñanza centrada en el alumno resulta de la aplicación por parte del maestro de los principios que funcionan en la relación terapéutica centrada en la persona de Rogers. Significa por tanto asumir como creencia central que el alumno es el que mejor sabe lo que necesita aprender y la forma de hacerlo. Es ésta una actitud de confianza básica en la tendencia autorrealizadora de los estudiantes. Según Rogers el ser humano aprende significativamente sólo lo que percibe como vinculado y necesario para el desarrollo de su sí mismo. Por tanto al centrarnos en el alumno en lugar de en el profesor, las preguntas cambian de “¿Qué debo enseñar y cómo compruebo lo que han aprendido mis alumnos?” a “¿Cuáles son los objetivos de este curso para cada estudiante, qué es lo que quiere aprender, cómo puedo facilitar su aprendizaje y su crecimiento?”.

Rogers se dio cuenta de que no podemos enseñar a otra persona directamente si queremos que el aprendizaje sea significativo (algo esencial por otra parte en su terapia, en la que no se aconseja u orienta a la persona por considerar esto inútil en el mejor de los casos cuando no perjudicial). Por aprendizaje significativo  entiende aquel que se internaliza y se integra en el sí mismo, produciendo cambios. Por tanto no es posible “enseñar” algo directamente sino sólo facilitar el aprendizaje creando las condiciones adecuadas en el aula.

La situación educativa que promueve más eficazmente un aprendizaje de este tipo es aquella en la que:

  • Las amenazas al sí mismo del alumno se reducen al mínimo. Esto se consigue mediante la creación de un clima de aceptación emocional. El maestro acepta al estudiante tal como es, le permite expresar libremente sus sentimientos sin condenarlos ni juzgarlos, planea las actividades del aprendizaje con ellos en lugar de para ellos. Si se crea en el aula un clima de permisividad y comprensión, exento de tensiones emocionales en la medida de lo posible, se siguen consecuencias diferentes de las obtenidas cuando no existen tales condiciones.

Una atmósfera libre de amenazas también implica la ausencia de evaluación externa, la cual no tiene sentido según las premisas de este enfoque, ya que “si los objetivos del individuo constituyen el núcleo organizador del curso, si los propósitos del individuo se satisfacen cuando logra aprendizajes significativos, si la función del instructor es la de facilitar  tales aprendizajes, entonces hay solamente una persona en condiciones de evaluar el grado en que se ha alcanzado la meta, y esa persona es el estudiante mismo. La autoevaluación parece ser el instrumento lógico para descubrir los aspectos en que la experiencia ha resultado un fracaso y los aspectos en que ha sido significativa y fructífera”. (Rogers)

  • Se facilita la percepción diferenciada del campo de la experiencia. Esto es una definición del proceso de aprendizaje: significa que el ser humano diferencia, en base a su supervivencia y crecimiento, sólo aquellos aspectos que le resultan necesarios y útiles para el logro de su propósito. Esta diferenciación del campo perceptual es algo que solamente el individuo puede hacer, no puede ser motivado desde afuera. “Como organismo viviente con un tremendo impulso hacia el crecimiento y la evolución, solamente requiere oportunidades prácticas y socialmente aceptables para crecer y evolucionar” (Snygg y Combs, 1949).
  • El docente tiene las mismas actitudes que el terapeuta centrado en la persona: es auténtico, una persona real con sus alumnos, y es capaz de aceptar cálidamente al alumno, sentir respeto positivo e incondicional y empatizar con sus sentimientos. Además de esto, es capaz de ofrecerse a sí mismo como recurso de aprendizaje, pero sin imponer su forma de hacer las cosas.

En resumen, se trata de una actitud básica en el docente que consiste en confiar en que cuando los estudiantes se hallan en contacto real con los problemas de la vida, desean aprender, crecer, descubrir y crear. Su función consiste en desarrollar una relación personal con los alumnos y en crear en el aula un clima tal que permita el desarrollo de estas tendencias naturales.

 

Para hacernos una idea de en qué consiste este tipo de enseñanza tenemos el relato de un asistente a un curso universitario de cuatro semanas llevado por Rogers, sobre el tema “El proceso de modificación de la personalidad”, en 1958.  Algunas de sus impresiones son:

  • “El curso carecía por completo de estructura; ninguno de nosotros –ni siquiera el instructor- sabía, en ningún momento, qué ocurriría a continuación, qué tema de discusión habría de surgir, qué preguntas se formularían ni qué necesidades personales, sentimientos y emociones se pondrían de manifiesto. Esta atmósfera de libertad no estructurada –toda la libertad que los seres humanos pueden permitirse unos a otros- fue creada por el propio doctor Rogers.”
  • “Rogers informó al grupo que había traído consigo gran cantidad de material y presentó una bibliografía de lecturas recomendadas. En ningún momento manifestó deseos de que los estudiantes leyeran determinado libro o hicieran cualquier otra cosa.”
  • “A esto siguieron cuatro sesiones difíciles y frustrantes, durante las cuales el curso no parecía moverse en ninguna dirección. Los estudiantes hablaban al azar y decían cualquier cosa que se les ocurriera; todo parecía caótico, sin sentido, una pérdida de tiempo (…) en general la clase adolecía de una notable falta de continuidad y orientación. El instructor escuchaba todas las contribuciones con interés y respeto y jamás se pronunciaba acerca de la corrección o adecuación de ninguna de ellas.”
  • “La clase no estaba preparada para un enfoque de esa naturaleza (…). Se sentían tan perplejos y frustrados que finalmente exigieron al instructor que asumiera el papel que le asignan la costumbre y la tradición…”
  • “Desde el principio, los miembros del grupo se sentían unidos aun cuando estuvieran furiosos (…). El grupo estaba ligado por una experiencia común y única (…). Las ideas, emociones y sentimientos surgían de ellos mismos, y éste era un proceso liberador y estimulante.”
  • “Todos coincidíamos en que debía de haber un malentendido que pronto se comprendería…”
  • “Cuando llegamos a la quinta sesión no quedaba duda de que algo había ocurrido: los estudiantes conversaban entre sí pasando por alto a Rogers, pedían la palabra y querían hablar; lo que había sido un grupo indeciso, vacilante y susceptible se convirtió en un grupo de interacción, un ejemplo de cohesión que progresaba de manera única y desarrollaba una forma de discusión y un pensamiento que ningún otro grupo podría repetir o reproducir.”
  • “Después de la cuarta sesión los miembros de este grupo se aproximaron unos a otros cada vez más y se revelaron sus verdaderas personalidades. En su interacción, hubo momentos de profunda intuición, revelación y comprensión de naturaleza casi aterradora;”
  • “Se podría decir que esto parece ser esencialmente un proceso emocional, pero no creo que ésa fuera una descripción correcta, ya que la experiencia tuvo también un claro contenido intelectual. (…) Habíamos pasado horas leyendo; la habitación reservada para nosotros estaba ocupada hasta las diez de la noche (…). Los estudiantes escucharon las grabaciones y vieron las películas, pero lo más importante es que conversaron, conversaron y conversaron (…). En el curso de Rogers los estudiantes leyeron y pensaron dentro y fuera del aula y fueron ellos mismos los encargados de elegir entre el material de lectura lo más significativo para cada uno.”
  • “Este tipo de enseñanza no directiva no fue exitosa en el cien por cien de los casos. Hubo tres o cuatro estudiantes que consideraron que toda la idea era sencillamente desagradable”
  • “En el curso había expectativas, actitudes de alerta, vida. Era lo más parecido a la vida que se puede lograr en el aula”
  • “Los temas de discusión quedan sin resolver y los problemas planteados en clase están siempre en estado de flujo.”
  • “Pienso que este enfoque debería ensayarse en todos los niveles de la enseñanza: primario, secundario, universitario, dondequiera que los seres humanos se reúnan para aprender y progresar.”

 

(Samuel Tenenbaum)

Y aquí os dejo este video de la conocida canción de Pink Floyd en el que se muestra una aterradora escuela, no tan lejana en el tiempo. Por cierto, el muro al que se refiere la canción y el álbum del que forma parte, es en realidad un muro emocional que Roger Waters, su creador, construyó en su niñez debido a las múltiples experiencias traumaticas que vivió.

 

12 Apr 2020 15:27 - Maria Cruz Tébar
Instrumental IV

 

Esta imagen es muy desagradable, pero para mí ilustra perfectamente el sentimiento de suciedad, de pérdida de inocencia que se instaura en el corazón del niño/a que sufre abuso o maltrato.

 

INSTRUMENTAL IV

Capítulo 5

Sobre este capítulo, voy a tratar sobre dos temas que describe James, el Trastorno Disociativo y el sentimiento de vergüenza.

La Disociación como Mecanismo de defensa

“Cuando esa parte de mí que se disociaba del resto durante las violaciones es la que lleva la [ ... ]

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09 Apr 2020 18:15 - Maria Cruz Tébar
Instrumental III

 

 

 

 

 

 

 

 

INSTRUMENTAL III

Capítulo 4

James cuenta en este capítulo que, con diez años, por fin cambió de colegio, y sólo así cesaron los abusos.

James no lo narra, pero podemos suponer cómo sobrevivió estos cinco años y por qué no lo denunció. Desde fuera resulta difícil de comprender que no lo hiciera, porque parece algo que contradice al sentido común: ¿Por qué no se lo dijo a nadie? ¿Por qué nadie [ ... ]

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25 Mar 2020 19:19 - Maria Cruz Tébar
Instrumental II

 

 

 

INSTRUMENTAL II

Capítulo 3

En este capítulo James describe distintas consecuencias de la agresión sexual reiterada que sufrió desde los 5 años. Como otras víctimas de violación, siente que lleva una mancha que nunca desaparece, porque hay mil cosas cotidianas que se lo recuerdan.

Voy a hablar primero de los síntomas relacionados con la pérdida de control. Al ser agredido de forma continuada, sin posibilidad de escapar, sin puntos de referencia, sin testigos, sin poderlo nombrar, [ ... ]

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